Mi hijo es mi espejo

El cerebro dispone de un circuito de neuronas cuya principal función es aprender a través de la observación.

Cada vez que el bebé observa cómo su papá dice su nombre, este circuito, conocido como «neuronas espejo», comienza a imaginar que sus labios y su lengua toman la misma posición.

Cuando el niño ve a su madre ser respetuosa y afrontar los problemas con calma, o, por el contrario, perder los nervios y tratar a otra persona con desdén, su cerebro es capaz de imaginarse a sí mismo actuando así, como un espejo que refleja lo que ve.

Las neuronas espejo ensayan silenciosamente muchos de tus comportamientos y programan el cerebro del niño, a modo de preparación, para que este pueda repetirlos en situaciones similares.

De poco sirve que intentemos, con todas nuestras ganas, que nuestro hijo desarrolle un estilo de pensar positivo si los comentarios que escucha de su padre o de su madre son pesimistas.

Es casi imposible inculcar el respeto a los demás si el niño escucha a sus padres criticar y criticarse.

Difícilmente vamos a transmitir al niño la fuerza para defenderse ante el abuso si ve que nos dejamos avasallar una y otra vez por nuestro jefe, por nuestra hermana o por nuestro esposo.

Si para ti es importante que tu hijo sea sincero, sé sincero con él y con las demás personas.

Si es importante que coma pescado, sírvete un buen plato de merluza, y si es importante que disfrute y sea feliz, empieza por disfrutar tú mismo de los pequeños y grandes momentos que te brinda la vida.

En este sentido, te invito a que aproveches el hecho de ser padre como una oportunidad de ser el mejor tú.

Todo padre, toda madre y todo maestro tienen la responsabilidad de educar desde el ejemplo y, por tanto, puedes utilizar esa oportunidad en beneficio propio.

Demuestra a tu hijo cómo se comporta el mejor tú, demuéstrale cómo defiendes tus derechos, cómo alcanzas tus metas en el trabajo, en las relaciones sociales o en tu búsqueda de felicidad.

Puedo asegurarte que el cerebro de tu hijo absorberá las enseñanzas de tu ejemplo como una auténtica esponja.

Ser el mejor tú no implica que debas mostrarte perfecto, porque ni tú ni nadie lo es.

No tengas miedo de mostrarte tal como eres. 

Extracto del libro » El cerebro del niño explicado a los padres» Àlvaro Bilbao

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