Las familias necesitan reírse más, jugar más y disfrutarse los unos a los otros.

Con el tiempo que llevo dando soporte a las familias en la tarea de educar a sus hijos, me he dado cuenta que los castigos y los premios son de alto riesgo. Y digo de alto riesgo porque crean una adicción. Sí, sí, adicción. Si tú hijo o hija te hace caso a base de castigos y premios, sigue leyendo. Los niños y niñas que están muy castigados aprenden a esconderse, a no explicar las cosas abiertamente, ocultan información, todo con un afán: el de no ser castigados.

El castigo es un modelo muy desagradable e incomodo para todos, porque siempre va a más, nunca va a menos. ¿Te has dado cuenta que pasas de un castigo simplón (Hoy no ves los dibujos), a uno de más bestia (pues no vas a la fiesta de cumpleaños)? Y que cada vez te vuelves más y más gruñón o gruñona. No hay término medio. ¿Te has dado cuenta que después se despierta la fiera de tu hijo o hija? Los niños se acaban vengando a su manera. Tipo: Aha…cómo no me deja ir a la fiesta de cumpleaños de Marcos, pues yo que estoy aquí aburrido, voy a pintar y pintando, pintando, pinta la pared del pasillo, da portazos, contesta con desaires y un sinfín de reacciones.

Claro, sí esto es así, pero ¿cómo no utilizar los castigos? ¿Qué hago?…

Primero: Ser respetuosa/o y amable siempre. He dicho siempre, no a veces. No es lo mismo decir: eres un desordenado y un marrano. Que decir: Tienes la habitación desordenada y sucia, quiero que la ordenes y la dejes limpia. La diferencia es que la primera atenta contra la autoestima de la persona, y la otra sólo habla de lo que está pasando en realidad, de la habitación, y de lo que quieres que haga para solucionarlo.

Segundo: Cambiar los castigos por consecuencias. Es decir, ayudar a los niños y niñas a ser responsables y a tener criterio propio, no a ser robots obedientes. Advertirles de las consecuencias en caso de no seguir las pautas marcadas en casa. Que quede muy clara cuál es la pauta a seguir, el motivo de la pauta, y la consecuencia del incumplimiento.

Ejemplo: Una niña acostumbrada a poner los pies encima de la mesa mientras comía, y a veces había incluso tirado el plato al suelo. La castigaban pero al día siguiente, lo mismo.Pauta: No se ponen los pies encima de la mesa. Motivo de la pauta: hay platos, estamos comiendo y es desagradable un pie como aperitivo ( utiliza el humor!), los pies en el suelo.Consecuencia de incumplimiento: Si pones los pies encima de la mesa, fregaras tú los platos hoy. La niña fregó los platos dos días seguidos, al tercer día, dejo de poner los pies sobre la mesa. Aquí ella eligió, se hizo responsable y bajo su criterio decidió que era un palo fregar sólo por salirse con la suya.

Tercero: Sentido del humor. Vamos a desdramatizar las situaciones diarias en la familia.

Las familias necesitan reírse más, jugar más y disfrutarse los unos a los otros. Co-mu-ní-ca-te con los tuyos! llegará un día que será demasiado tarde…

Organiza comidas o cenas divertidas, con mensajes en la servilleta diciendo «lo que me gusta de ti es…», o » 10 razones por las que te estoy agradecido»!. Os daremos más ideas para compartir con la family!

Cuéntanos tu experiencia!

 

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