Estoy desbordada

10:30h de un miércoles cualquiera, en la cafetería kidsfriendly cualquiera de la ciudad donde he vivido algunos años de mi vida.

La charla de hoy lleva el título de «Ahora que soy madre, y ya no soy exactamente la misma.» la palabra más compartida entre las mamás que han venido ha sido: desbordada.

Sentirse desbordada emocionalmente hablando provoca sufrimiento, a veces, puede significar que hay una lucha interna entre lo que pasa fuera de mí ( mis hijos, la casa, mi marido que se va a jugar a padre ( jajajaj esto ha sido comentado, la ropa, el orden, el desorden, el momento ducha, etc.) y lo que pasa dentro de mi (mi cansancio, mis anhelos, mi tristeza, mi enfado, mis ganas de irme y estar sola.).

Soledad y silencio es lo que hay entorno a este sentir de las madres primerizas, o madres con dos hijos o con tres, o con varios hijos; los tuyos y los de tu pareja, que también devienen tus hijos.

Hoy en la charla en el Nonna’s coffee hemos sentido a flor de piel el dolor de muchas madres. Aquél dolor silenciado socialmente porque se supone que debemos estar bien, bien guapas, bien felices, bien tranquilas, y no es así. Estamos, en determinados momentos, bien jodidas emocionalmente hablando.

Detrás de cada mujer hay una historia de alegría y de dolor con su propia madre, y con su padre. Detrás de cada mujer hay una historia de alegría y de dolor en su dar a luz a sus hijos. Detrás de cada mujer hay una historia silenciada de cómo se siente ahora que ya no puede seguir el ritmo que seguía antes de ser madre. Detrás de cada mujer está ella misma, con su luz y su sombra.

Os quiero seguir diciendo que como mujeres podemos cuidarnos, enriquecernos de nuestro propio mundo interior, cultivar nuestra fortaleza y nuestra magia personal. Os quiero recordar que somos mujeres fuertes y vulnerables a la vez. Rememora que no hace falta que luches con el presente, con el aquí y el ahora, sólo aprende a bailar con el momento presente. Quédate ahí, para y respira. Y abraza el sentimiento que brote de tu corazón. Abraza a tu niña interior herida y perdida. Sólo de esta forma podrás empezar a andar con firmeza, sólo si te sostienes a ti misma a nivel emocional podrás sostener a tus hijos.

Gracias a todas las madres que hoy habéis venido a la charla.

Gracias por compartir vuestras historias de alegría y de dolor.

Siento emoción, siento gratitud y me llevo mucha humildad en la mirada a las mujeres, porque detrás de cada una hay una historia silenciada, y me doy cuenta que todas tenemos nuestras heridas, y en nuestra mano está sanarlas para dejarles a nuestros hijos una herencia emocional lo más sana y coherente posible.

Gracias

Carmina

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